Orden de Predicadores
La Orden de Predicadores “fue instituida específicamente desde el principio para la predicación y la salvación de las almas”.

Por ello, los hijos e hijas de Santo Domingo nos entregamos de una manera nueva a la Iglesia universal, dedicándonos por entero a la evangelización íntegra de la Palabra de Dios a todos los hombres y mujeres, grupos y pueblos, creyentes y no creyentes y especialmente los pobres.
Somos conscientes que la historia y el mundo actual son el lugar donde se actúa la salvación. Por ello, atentos al dinamismo de la sociedad moderna, insistimos sobre la necesidad de establecer nuestra predicación sobre las novedades y realidades que los hombres y mujeres presentan cotidianamente a la fe cristiana”. Todo predicador debe estar atento a la realidad viendo y escuchando lo que ella nos dice.