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Antonino de Florencia

Antonio Pierozzi --a quien familiarmente se llamó después Antonino debido su pequeña estatura--, hijo de Niccolò Prierozzi, notario florentino, y Tomaza di Cenni di Nuncio, acomodada familia burguesa de Florencia, nació en 1389, y siendo aún adolescente, fue conquistado por la predicación austera del del beato Juan Domínici (? 1419), que promovía la reforma impulsada por el beato Raimundo de Capua (? 1399), entonces maestro de la Orden. El año de 1405, contando con apenas dieciséis años de edad, Antonino fue recibido en la Orden por el beato Juan, para el convento de Fiésole, que estaba en vías de fundación, vistiendo el hábito en el convento de Santa María Novella de Florencia. Concluido su noviciado en Cortona --donde según la tradición tuvo como director espiritual al beato Lorenzo de Ripafratta--, fue enviado de inmediato al nuevo convento de Fiésole, centro de irradiación la reforma raimundiana, convirtiéndose en el primer hijo de este convento, donde su formación estuvo a cargo del beato Juan Dominici, quien le alertó contra los peligros del intelectualismo y le impidió continuar sus estudios en algún centro universitario. Sin embargo, poseedor de una sólida cultura jurídica desde el ambiente familiar, brilló en los estudios siendo ordenado presbítero en 1413, al parecer en la ciudad de Cortona, donde la comunidad de Fiésole se encontraba alojada, desde 1408, por razón de los conflictos del Cisma de Occidente, volviéndose a su sede en 1418.

Vicario, primero, del convento de Foligno (1414), fue elegido prior de Cortona en 1418, donde se mostró con gran pacificador y reconciliador de los ánimos de los frailes antes divididos. Antonino volvió a su convento de Fiésole en 1421 para ocuparse de la conducción de aquella comunidad, distinguiéndose por la austeridad de su vida, su prudencia y doctrina; por ello fue llamado a ocupar cargos de gobierno también de los conventos de San Pedro de Nápoles (1424-1430) --donde tuvo la delicada la misión de introducir la reforma en el convento--, y de Santa María sopra Minerva en Roma (1430), donde el papa Eugenio IV lo nombra auditor de la Rota, y destaca como maestro de derecho canónico.

Fundador del célebre convento de San Marcos de Florencia en 1435, y lo edificó en el antiguo convento de los Silvestrinos gracias a la ayuda de Cosme de Médici, convirtiéndose el propio Antonino en el primer prior (1436-1444) desde donde dirigió, como vicario general, a toda la congregación italiana reformada desde 1437 hasta 1446.

Insertado dentro del más puro renacimiento italiano, con una visión eminentemente cristiana y ánimo de predicación, con la colaboración del beato Juan de Fiésole (el beato Angélico), decoró las diversas dependencias del convento de San Marcos, organizó en él la primera biblioteca pública de Europa (1443) con la donación de la biblioteca de Niccolò Niccoli, encargando a algunos de los frailes el cuidado de los códices y el miniado de los textos litúrgicos, abriendo también el convento a importantes estudios humanísticos.

En su calidad de vicario general de la congregación reformada de Italia, y de prior del convento de San Marcos, asistió a las sesiones del Concilio de Florencia (1438-1445), donde parece haber tenido una activa participación. El 9 de enero de 1446, el papa Eugenio IV lo nombró arzobispo de Florencia, reconociendo en él su sabiduría y prudencia, por lo que fue llamado "Antonino de los consejos". Consagrado obispo en Fiésole, el 12 de marzo de 1446, hubo de cumplir una serie de misiones: Eugenio IV quiso tenerlo junto a sí en los últimos momentos de su vida; su sucesor Nicolás V, le pidió consejo para el gobierno general de la Iglesia, y lo nombró comisario apostólico contra los usureros para toda la Toscana; Calixto III le encomendó la predicación de la Cruzada. Diplomático nato, fue enviado como embajador de los florentinos ante los papas Nicolás V, Calixto III y Pío II.

El arzobispado no fue capaz de hacer que Antonino cambiase su austero tenor de vida en la estricta observancia religiosa, y en su ministerio puso su empeño, de manera especial, en la ortodoxia y la coherencia religiosa y la reforma del clero, oponiéndose férreamente a toda forma de injusticia y relajación moral. Preocupado siempre por los más pobres, para ellos instituyó la Società di buonomini di San Martino ("Sociedad de hombres buenos de San Martín"), siendo él mismo el primero de sus benefactores, incluso a cosa de lo necesario para sí mismo.

 

"Celebrado por los poderosos, pero más venerado aún por los pobres de su ciudad", murió el 2 de mayo de 1459 en Montughi, junto a Florencia. El papa Pío II presidió sus funerales. Su cuerpo incorrupto se venera en San Marcos de Florencia. Fue canonizado por Adriano VI el 31 de mayo de 1523.

Los escritos de san Antonino

Antonino compone obras enciclopédicas a la manera de la tradición medieval. La primera de ellas, el
-- Confessionale redactado hacia 1430, está dividido en tres opúsculos: Defecerunt, tratado sobre la Confesión sacramental; Curam illius habe, manual para confesores; y Omnium mortalium cura o Specchio di coscienza, conocido también en su versión latina como Speculum conscientiae ("Espejo de la conciencia"), destinado a los fieles, en la que se plantea el modo de confesarse y enmendarse de los pecados. Es, pues, un pequeño tratado ascético-moral, en la cual se examinan la clase, gravedad y remedios del pecado, y se explican las virtudes contrarias. Es notable por la claridad y serenidad con que está escrita, y la seguridad que se da al penitente. Concede mucha importancia al elemento humano: la flaqueza, el apasionamiento, la inconstancia del hombre. Poco después, a este opúsculo el propio san Antonino añadió otros dos, para formar el Confessionale.

- Summa Theologiae Moralis ("Suma de Teología Moral"), es la primera obra de su género, que trata los temas morales de manera extensa y autónoma. Antonino comenzó su redacción hacia 1440 y la concluyó en 1454. En ella, san Antonino busca dar una guía a los problemas de moral práctica; es notable también por la atención que concede a las cuestiones sociales y económicas.

Dividida en cuatro partes, la Summa Theologiae Moralis, conjunto de dogmática, espiritualidad y moral, muestra el primer intento de hacer una Teología moral completa, con los principios dogmáticos y filosóficos y con las aplicaciones al hombre y a la sociedad, con un carácter antropocéntrico inusitado en su época.

La primera parte, donde trata sobre el alma, sus facultades, las pasiones, el pecado y la ley, Antonino hace una amplia exposición de los aspectos jurídicos de la ética cristiana.

La segunda parte examina los pecados capitales, los votos, la infidelidad, los contratos y la restitución. A partir de su amplia exposición, en la que se incluye el opúsculo De ornato mulierum, donde presenta la vanidad femenina y sus ardides, puede contemplarse un colorido cuadro de las costumbres de la sociedad florentina de su tiempo. Son particularmente interesantes sus exposiciones sobre los problemas de ética económica.

La tercera parte trata de los diferentes estados religiosos y eclesiásticos, de la excomunión y las censuras --recoge el opúsculo De excomunicationibus ("De las excomuniones")--. Dios, Cristo, los santos y el purgatorio, son tratados también en el contexto del premio de los justos.

La cuarta parte trata de las virtudes morales y cardinales, la gracia y los dones del Espíritu Santo.

- Responsiones Antonini (Venecia 1474): consultas jurídico-morales, que en muchas ediciones son añadidas al Confessionale.

- Chronicon, pensado como la parte ilustrativade la Summa Theologiae Morales, fue, al fin, separada de aquélla. Fue compuesto, como la Summa, entre 1440 y 1459. Se trata de una compilación de los sucesos principales desde el origen del mundo hasta 1458. Está concebida al estilo de las crónicas generales de la Edad Media: compilación de extractos o resúmenes de las mejores obras que el autor tenía a su disposición en la riquísima biblioteca de San Marcos. Sus juicios fueron considerados como de gran autoridad en su época.

- Opera a ben vivere, conocida también como De viduitate, fue escrita en 1455. Es la obra ascética principal de san Antonino. Dirigida a Diana Tornabuoni y a su hermana Lucrecia, que se convertirá en la madre de Lorenzo de Médicis, como una guía para evitar el pecado y hacer crecer la virtud. La oración, la Eucaristía y la meditación de la Pasión, son medios que aseguran la observancia de la fe y el poder contribuir al sabio gobierno de la ciudad y la convivencia entre los buenos cristianos.

- Trialogus de duobus discipulis euntibus in Emaus (Florencia 1480): se trata de una explicación dialogada de las profecías mesiánicas.

- 24 cartas espirituales (Florencia 1859).

- Además, en la Biblioteca nacional de Florencia se conservan una serie de Predicaciones de Cuaresma y otros esquemas y esbozos de predicación.

Fr. Carlos Amado Luarca
Historia de la Espiritualidad en la Orden de Predicadores